Oct 2014 30

san Cirilo

El homenaje a un gran hombre fue la excusa para que decenas de amigos y familiares se trasladaran hasta Caá Catí para festejar su cumpleaños. Música, asado y amistad fueron los ingredientes principales para recordarlo. La lluvia “leudó” un sentimiento Un rosario de emociones
“Allá en el fondo de los esteros, en el lejano Caá Catí”, dice en sus primeras líneas el reconoci

do chamamé Sangre Esquivel, hasta allí decenas de amigos entre algunos familiares, dijeron una vez más “presente” para rendirle culto a la memoria de “Cambá” Abel, ese mismo que cada 30 de octubre y desde hace muchos años, celebraba su “santo ára” y que aún hoy, después de que dejara la tierra de los mortales hace tres años, sigue siendo homenajeado.“Porque él sigue entre nosotros. Seguro que su duende está dando vueltas entre nosotros porque no puede estar ausente”, asegura Julio Cáceres, autor de aquella consagrada melodía y que trascendiera las fronteras de la mano de Los de Imaguaré. Y quienes lo escucharon dijeron estar de acuerdo por medio de los aplausos. La lluvia “leudó” un sentimiento desde horas muy tempranas ayer, sin importar que fuera un día hábil, autos, camionetas y combis, iban traspasando el portón de la estancia San Cirilo. Ese mítico escenario que “por lo menos desde hace 45 años convoca a los amigos y chamameceros de alma con la excusa de festejar el cumpleaños de Cambá”, dijo Pedro Ortiz, quien junto al homenajeado impulsó esta fiesta. Pero ahora, a este hombre junto a su familia, a doña Rita –esposa de Esquivel- sus hijos, “Caio” Córdova y tantos amigos, son los responsables que este tradicional encuentro perdure en el tiempo.
Por si esto fuera poco, “cada año se suma gente, porque los amigos traen a sus amigos, pero lo más importante es que quienes vienen, saben que no tienen que pagar nada”, aseguró Ortiz.
Este es uno de los tantos “detalles” de este evento. Por ejemplo, por el escenario de madera custodiado por el monumento al “Gringo” Sheridan, pasan “desde los anónimos hasta los consagrados músicos chamameceros de la región, pero ninguno de ellos nunca cobró un solo centavo para actuar acá”, destacó en determinado momento.
“La razón es muy sencilla –contó el organizador– porque cada uno de los que vienen saben que tienen las puertas abiertas de la estancia. Todos y cada uno de ellos llegan con la convicción de cultivar la amistad y el sentir de la correntinidad”.
Claro está que esta “correntinidad” también es sinónimo de hermandad y “enchamigamiento” como diría Teresa Parodi, porque en el inmenso patio de San Cirilo y en torno de las mesas ubicadas bajo los añosos gomeros, había comensales que portaban documento de chaqueño, formoseño, misionero, entrerriano y santafesino. Ellos sabían que se encontraban incluidos, porque el sentimiento de “correntinidad” es sinónimo de sentir muy adentro del corazón una vibración muy especial cuando suena un chamamé. Un rosario de emociones al parecer, la lluvia comprendió que no impediría que los amigos del “Cambá” dijeran presente.
Entonces, simplemente decidió retirarse a otros pueblos. Y cuando los barrilleros, entre ellos “Monchito” Esquivel, el mismo que es nombrado en el chamamé, comenzaron a hacer correr la voz que el asado estaba listo, se fueron desparramando las mesas en el patio.
Como corresponde, costillas de vaca, chorizo y morcilla casera, entre otras exquisiteces, fueron servidas, todo por supuesto bien regado con “la sangre de Cristo”, tal como aseguraban los invitados que ya formaban parte de la familia de San Cirilo.
Cuando el sol hacía su despedida reverencial en el horizonte, alguien invitó por micrófono a no retirarse, “porque ya se está preparando un exquisito mbaipî´ o un Guiso Carrero quizás. Más de uno volvió a acomodarse en su silla con el objetivo de seguir honrando a “Cambá” Abel, todo para que siga vivo en la memoria TANTOS AÑOS JUNTOS: Emoción y melancolía para recordar al compañero “Esta fecha para mí siempre es muy especial, sobre todo desde que Cambá no está más con nosotros”, fueron las primeras palabras de doña Rita. Pero después, las lágrimas se le anudaron en la garganta y le inundaron los ojos y prefirió guardar silencio por unos instantes.
Como buscando fuerzas para dejar de lado a las gotas de sal, la mujer prosiguió: “Siento mucha emoción pero también mucha melancolía”, aseguró “Él fue mi compañero por muchos años, ¿entendés?”, agregó.
“Los primeros tiempos de casada, yo vivía en el pueblo pero después le dije, no `Cambá´, tengo que ir con vos al campo porque nuestro futuro está ahí. Y así, vine a vivir acá”, contó aún con la mirada empañada.
La mujer recordó con orgullo que decidió dejar algunas comodidades “porque yo tenía que ser su compañera y él mi compañero, pero así no se podía. Me acuerdo cuando por primera vez vinieron Los de Imaguaré, fue tan emotivo”, rememora doña Rita, añadiendo “a partir de ese momento, Abel les tomó mucho cariño a los muchachos y siempre estuvieron con nosotros”.
Algunos familiares comentaron que desde varios años antes de que “Cambá” contrajera enlace con su compañera, ya se celebraban en San Cirilo grandes fiestas cada 30 de octubre. “Antes era mucho más difícil porque no había asfalto, entonces la fiesta duraba varios días porque costaba mucho llegar y, también, irse”, dijeron.
“Es mi deseo y el de mis familiares, que esta fiesta se siga haciendo porque tenemos que seguir recordándolo a Abel”, sentenció finalmente doña Rita mientras una lágrima traviesa se escapaba rumbo a su corazón. SANGRE NUEVA: Mientras haya jóvenes chamameceros, el chamamé estará vivo Al tiempo que el escenario formal se iba armando y los sonidistas ultimaban detalles, un grupo de jóvenes se ubicaron en un rincón del patio para ir despuntando el vicio. Miguel era el responsable de pulsar el acordeón. Axel, Víctor, José y Cristian, entre otros, se iban turnando para rasguear la guitarra. El primero, nació en Buenos Aires, pero su madre es correntina y cantante de chamamé, y por ende responsable de que a él le gustara la música del Litoral. Los restantes jóvenes son todos oriundos de Caá Catí y reconocieron con cierta timidez, que estaban empezando a hacer sus primeras armas como músicos.
“¿Por qué?” fue la hasta ingenua pregunta” y la respuesta fue contundente: “Porque nos gusta y porque crecimos escuchando chamamé”.
Por los bafles comenzaron a escucharse algunas melodías interpretadas por un reconocido grupo, pero ello no fue motivo para que los chicos siguieran ensayando, como siempre, como cada vez que se juntan a guitarrear en alguna casa.

Fuente Diario Epoca Visto 2678 veces

 

6 Comentarios

  1. online dice:

    RSS quick online loans instant approval puns feeds cialis pills for sale and intrusive sucidial thoughts.

  2. mg dice:

    This use was not covered by the FDA approval research process for 25 mg viagra no prescription.

Dejar tu comentario